Ingeniería

Doscientos relojes por una ventana: cómo nació el G-SHOCK

Antes de convertirse en una cultura, una silueta reconocible y millones de relojes vendidos, G-SHOCK fue una pregunta casi infantil: ¿por qué un reloj tiene que romperse cuando se cae?

Reloj digital Casio G-SHOCK DW-5000C original de 1983.
El DW-5000C original, lanzado en 1983 tras el desarrollo encabezado por Kikuo Ibe. Fotografía de Stollenbaeck. CC BY-SA 4.0. · Wikimedia Commons

Una idea escrita en una sola línea

A comienzos de los años ochenta, Kikuo Ibe trabajaba en Casio diseñando relojes. Un día dejó caer uno que apreciaba y lo vio romperse. La escena no produjo una tragedia legendaria ni una rebelión clandestina. Produjo algo mucho más interesante: una pregunta de ingeniería.

Ibe redactó una propuesta extraordinariamente breve: crear un reloj duradero que no se rompiera al caer. Casio la aprobó y, en 1981, formó el Project Team Tough. Eran tres personas con un objetivo que pronto se resumiría en una fórmula fácil de recordar: Triple 10. Diez metros de resistencia a la caída, diez bar de resistencia al agua y una batería con una aspiración de diez años.

La frase cabía en una línea. Resolverla ocuparía dos años.

El tercer piso se convirtió en laboratorio

La primera intuición fue envolver el reloj en materiales blandos. Más goma, más protección, más volumen. Funcionaba hasta cierto punto, pero los prototipos crecían hasta tamaños absurdos. Proteger un módulo no podía significar convertirlo en una pelota.

Sin una máquina de pruebas que resolviera el problema por ellos, el equipo recurrió a un método brutalmente directo. Ibe lanzaba los prototipos desde la ventana del baño de hombres del tercer piso del centro de desarrollo, una caída de unos diez metros. Bajaba, examinaba qué parte había fallado, reforzaba el diseño y volvía a subir.

Una prueba tras otra. Más de doscientos prototipos. Dos años de impactos. Lo importante no era conseguir que la carcasa nunca recibiera energía, algo imposible, sino evitar que esa energía llegara al corazón electrónico de manera destructiva.

La pelota que cambió el problema

La idea decisiva apareció cuando Ibe observó a unos niños jugando con una pelota de goma en un parque cercano a la oficina. La pelota golpeaba el suelo, se deformaba y rebotaba; el centro quedaba protegido por la estructura que lo rodeaba. La pregunta cambió: ¿y si el módulo del reloj no estuviera rígidamente unido a la caja?

De allí surgió el concepto que definió al G-SHOCK: un módulo suspendido dentro de una estructura hueca, protegido por puntos de apoyo y capas capaces de absorber y repartir la energía del impacto. El reloj no tenía que ser una roca. Tenía que comportarse, en cierto sentido, como algo que sabe caer.

En 1983 apareció el DW-5000C. La meta Triple 10 había guiado el proyecto, aunque el primer modelo comercial no cumplía literalmente cada cifra: ofrecía 20 bar de resistencia al agua y una batería especificada para siete años. Lo importante era que la arquitectura había demostrado algo nuevo: un reloj digital podía ser tratado como una herramienta de choque, no como un pequeño aparato delicado.

La revolución fue cambiar lo que esperábamos de un reloj

Con el tiempo, G-SHOCK dejaría de ser solo una respuesta técnica. Entraría en el deporte, el trabajo, la música, la calle y las fuerzas de servicio. Su estética, nacida de protecciones, botones resguardados y volúmenes funcionales, terminaría convirtiéndose en un lenguaje propio.

Pero la parte más interesante está antes de todo eso: en la repetición. Ibe no encontró una fórmula mágica en el primer intento. Lanzó un prototipo, lo rompió, aprendió algo y lanzó el siguiente. La innovación, en este caso, no fue un momento de inspiración aislado. Fue una disciplina.

Hoy un G-SHOCK puede reconocerse desde lejos. Sin embargo, su identidad comenzó con un gesto muy poco glamuroso: dejar caer un reloj desde un tercer piso y tener la paciencia de ir a recogerlo más de doscientas veces.

Fuentes y referencias

  1. Casio G-SHOCK — Origin / 5000-5600 development story
  2. Casio G-SHOCK — Triple 10 development philosophy
  3. Casio G-SHOCK — Brand identity and Project Team Tough